Seis años caminando por una Iglesia con rostro amazónico: CEAMA y REIBA fortalecen su misión compartida

Este 29 de junio, la Conferencia Eclesial de la Amazonía (CEAMA) celebra seis años de vida, consolidándose como un espacio de comunión, discernimiento y acción pastoral al servicio de los pueblos amazónicos. En este aniversario, también se pone de relieve el estrecho vínculo con la Red de Educación Intercultural Bilingüe Amazónica (REIBA), cuya misión educativa fortalece el horizonte panamazónico impulsado por la CEAMA.

La relación entre la CEAMA y REIBA representa una apuesta por unir esfuerzos en torno a un mismo propósito: seguir construyendo una Iglesia con rostro amazónico, cercana a los pueblos, comprometida con la defensa de la vida, el territorio y las culturas que dan identidad a la Amazonía. Esta articulación impulsa la construcción de estrategias conjuntas que integran la acción pastoral, la educación intercultural y el cuidado de la casa común como expresiones de una misma misión evangelizadora.

La CEAMA reúne una amplia diversidad de actores eclesiales y sociales: pueblos originarios, vicariatos apostólicos, comunidades religiosas, misioneros, voluntarios, educadores, laicos y obispos, quienes participan activamente en la construcción de una Iglesia más sinodal e intercultural. Esta riqueza de voces y experiencias constituye uno de los rasgos distintivos de un organismo que nació para responder a los desafíos planteados por el Sínodo para la Amazonía.

En este camino, REIBA aporta una visión de la educación que trasciende el modelo escolar tradicional. Su propuesta entiende que educar en la Amazonía significa acompañar la vida de los pueblos en todos sus contextos, fortaleciendo la identidad, la memoria y la esperanza de las nuevas generaciones. La educación intercultural bilingüe que promueve la Red contribuye a la revitalización de las lenguas originarias, a la preservación de las culturas, a la transmisión de los saberes ancestrales entre generaciones y al cuidado del bioma amazónico como parte esencial de la vida de las comunidades. Es una educación que reconoce que el territorio también enseña, que los ancianos son portadores de sabiduría y que el conocimiento ancestral dialoga con los desafíos del presente para construir un futuro sostenible.

La constitución oficial de la CEAMA tuvo lugar el 29 de junio de 2020, en un acto realizado de manera virtual debido a las restricciones impuestas por la pandemia del COVID-19. En aquella ocasión, fue creada como un organismo permanente bajo el amparo de la presidencia del Consejo Episcopal Latinoamericano y Caribeño (CELAM), y el cardenal brasileño Claudio Hummes asumió la presidencia fundacional, guiando los primeros pasos de este proceso histórico para la Iglesia en la región amazónica.

Tanto la CEAMA como REIBA encuentran su inspiración y hoja de ruta en la exhortación apostólica Querida Amazonía, del papa Francisco. Sus cuatro grandes sueños —social, cultural, ecológico y eclesial— orientan el trabajo de ambas instancias y encuentran una expresión concreta en la labor educativa de REIBA, que promueve comunidades capaces de preservar su patrimonio cultural, proteger la biodiversidad y fortalecer una espiritualidad profundamente vinculada al territorio y a la vida.

Un año más tarde, el 9 de octubre de 2021, el papa Francisco otorgó el reconocimiento canónico a la CEAMA como persona jurídica eclesiástica pública. Este hecho marcó un hito en la historia de la Iglesia al consolidar una estructura inédita de carácter eclesial, en la que no solo participan obispos, sino también religiosos, religiosas, laicos y representantes de los pueblos indígenas con voz y voto en los procesos de discernimiento y toma de decisiones.

Hoy, al celebrar su sexto aniversario, la CEAMA reafirma su compromiso de seguir promoviendo una Iglesia sinodal, participativa y profundamente enraizada en la realidad amazónica. Junto a REIBA, continúa fortaleciendo alianzas que permitan responder a los retos presentes y futuros de la región, convencida de que educar también es evangelizar, cuidar la creación y asegurar que las lenguas, los conocimientos y las formas de vida de los pueblos amazónicos sigan floreciendo para las próximas generaciones.